Resulta curioso, llamativo, ver y sobre todo escuchar las llamadas canciones navideñas o villancicos por estas fechas. Me ha llamado notoriamente la atención hacia quien van dirigidas la mayoría de las letras que se recitan con el ritmo de la melodía. Pensarán, se dirigen la mayoría al niño Jesús. Si no es así, por lo menos tienen un toque religioso. Así debería de ser, pero no ocurre. Por ello me veo en la situación de establecer una diferencia entre el villancico y la canción navideña.

   Mientras que el primero según el drae -no me invento nada como ven- nos aproxima el término con la siguiente definición: “Canción popular, principalmente de asunto religioso, que se canta en Navidad y otras festividades”, la canción navideña no tiene porqué tocar el tema religioso. En las canciones navideñas entran una retahíla de temas tipo el un año más, de Ana Torroja, o Christmas is all around de Billy Mack. Pero quizás esas son las menos numerosas con todo. La verdadera disputa y que me ha llevado a escribir esta entrada es el abandono que se está llevando a cabo del villancico muy poco a poco. Los centros comerciales nos están minando suavemente. Nos están cambiando las costumbres. Si desde siempre he cantado el nacimiento del niño Jesús ¿por qué ahora he de cantar la llegada de Papá Noel? ¿Qué sentido tiene que lo haga? Y lo peor de todo es que ahora es lo que suena en cuanto uno entra a realizar las compras de última h0ra, esa oda a Santa Claus en lugar de Los peces en el río.

   Pero lo que más rabia me da tampoco es eso. Lo que más me hiere es que me he dado cuenta que me he dejado llevar por el espíritu de la publicidad, del márketing, del Corte Inglés desde el mes de noviembre, pues ya deseaba que estas fechas llegasen en mi calendario. Estos días suponen celebración religiosa, compras, regalos, felicitaciones, cambios de año… Y no saben lo que se siente al entrar a un gran almacen y oír, porque apenas se puede escuchar debido al jolgorio que se masca y vive alrededor, Santa Claus is comming to town. Y eso no es lo peor, lo que ya supone la gota que colma el vaso es que inconscientemente la tarareo. ¡Hasta donde vamos a llegar! Nos cargamos la cultura a pasos agigantados. ¿A qué se debe semejante despropósito? Quizás sea el posmodernismo, o que estamos saliendo de él y ponemos rumbo a otro momento de la historia. Siempre a peor en el hombre pese a los avances en todos los campos que se realicen.

   Ahora piensen. Nos movemos rumbo a otro yoquesé que no sabremos si nos hará bien o mal. Miento, seguramente nos haga mal, pero la mayoría de la gente no lo sabe, ni yo lo sé con certeza, estoy impregnado de la nueva cultura, y esa mancha me arrastra hacia la masa cada vez más individualista, ¡qué horror! ¿Cómo salgo de ahí? Me siento como si estuviera en una balsa en un río con caudal fuerte y remando en dirección contraria a la corriente. Además, para más inri vamos dejando a un lado del camino a las ciencias sociales y a la religión. Nos olvidamos de la filosofía y de Dios. Y todo porque creemos que con la ciencia todo se puede y que ya no necesitamos de nada ni nadie que nos guíe más que nosotros mismos. Craso error al que estamos confinados todos nosotros a enmendar. ¿Qué debemos hacer? al cien por cien no lo sé, pero se me ocurre una cosa: poner en el centro de nuestra vida a una persona que seguro muchos no lo tenían ni siquiera desde el principio.Y luego, tratar de ser felices realizando el bien. Esto que parece simple sobre el papel cuesta llevarlo a la práctica, y no tomarlo en serio nos supone la pérdida de un remo de nuestra valiosa y vital balsa en el caudaloso río que nos arrastra rumbo a lo desconocido.

¿Y todo esto a cuento de qué venía? yo sólo quería hablar de villancicos y canciones navideñas. ¡Nunca pierdan los villancicos!

http://www.youtube.com/watch?v=grV6LNEpZHk&feature=related

[…] Si me ven, si me ven, voy camino de Belén…

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

Un comentario »

  1. Muy acertada la apreciación. Lleva toda la razón, con el alejamiento de la espiritualidad de la que debería estar impregnada el día a día, el consumismo y el egoísmo han ocupado su lugar manifestándose hasta en la sustitución del villancico por sucedáneos profanos que nada tienen que ver con la Natividad, origen de estas fiestas.

    Y no solo la religión, también la tradición más arraigada está sufriendo. El propio villancico tiene en su etimología el significado más originariamente español: la villa; lugar primigenio de las más bellas costumbres.

    Fernando

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