Título: Blue Valentine

 Director: Derek Cianfrance

 Actores: Ryan Gosling y Michelle Williams

 País: USA

 Duración: 114′

 Año: 2010

 Género: Drama romántico

 

 Estoy muy sorprendido. No me esperaba que esta película me fuese a gustar. Pensé que    menuda pastelada nada más ver el título, pero me equivoqué totalmente. Esto es lo bueno que deparara el cine, hay veces que los títulos engañan. Aún sigo medio en shock mientras escribo acerca de esta película. Estoy que no encuentro las palabras correctas para expresar todo lo que quiero contar. Quizás me esté pasando en parte lo que le ocurre a los protagonistas. No me termino de creer que haya conseguido empatizar tanto con el filme.

   Desconocía al director, Derek Cianfrance. No me sonaba nada suyo anteriormente. Ahora sé que debo empezar a tenerle en cuenta o, al menos, visionar su próxima película para darme cuenta de si merece la pena seguir su carrera.  La película que nos acerca nos cuenta la historia de dos jóvenes, Dean (Gosling) y Cindy (Williams), los cuales se enamoran en un sitio poco casual (una residencia de ancianos) y de cómo van viviendo su amor hasta que la relación salta en pedazos una vez que ya son una familia y no unos simples jóvenes con ganas de comerse el mundo.

   Así transcurre Blue Valentine, entre saltos temporales a caballo entre la relación de casados y la hisotria de cómo se conocieron los jóvenes.  Pero no me voy a detener más en la trama y me centraré en el tema principal: el noviazgo y la etapa de casados, o la subida hacia lo más alto y la caída más dolorosa. No sé verdaderamente con qué título quedarme para el tema principal. Porque cuando la pareja se conoce todo va a pedir de boca. Rápidamente se gustan, el chico la busca, piensa en ella, la corteja humildemente, todo con buenas intenciones. Sin embargo, Cindy, está en la Universidad estudiando medicina. Tiene un novio, al que no parece que quiera demasiado, pues sin verse claro ella deja al novio por Dean sin darle ningún motivo. Simplemente parece que se ha cansado de él.  Con esta premisa Cindy ya tiene vía libre para emprender una nueva relación. Quizás quería probar qué se siente al salir con un tipo más humilde, un tanto chulesco, no tiene otra arma mejor que su simpatía, no tiene estudios, pero es un buen hombre.  Sin embargo llega un momento de impass, Cindy está embarazada de Dean. Y no sabe qué hacer. Su ex novio quiere saber quien es el otro hombre. Su madre no acepta el embarazo, la llama de todo menos guapa -con razón por una parte. Todo esto hunde a Cindy hasta tal punto que pretende abortar, pero sin saber muy bien cómo decide no hacerlo y correr a los brazos de Dean. El cual espera ansioso a que no suceda el fatal destino de la joven y el nuevo ser. Dean está ahí, fiel como un perro que sólo quiere estar con su amo, él sólo desea estar con su amada. Por ello respeta su decisión primera y la apoya en la siguiente. No le mete presión, la mima, la quiere, la abraza con tal ternura que hace que la joven se sienta segura y querida en un mundo que le ha dado la espalda.

   De esta manera avanza la relación y Dean le propone matrimonio a Cindy.  Con cierta lógica he decirlo, pues qué educación van a darla al futuro bebé si no están unidos, ninguna buena. Cindy, acepta, pero se la ve que no está cien por cien segura de lo que hace. Esas indecisiones ya le han pasado factura, pero su fragilidad le hace ser de semejante manera. En cierto modo es cobarde. Y esa cobardía se refleja sobre todo en la etapa de casamiento. En la que se muestra a la pareja rota, sólo unida por su hija. A la cual Dean se da cuenta de que no puede llevarla hacia un mal camino y por ello, con sus deficiencias, trata de sacar como buenamente puede su relación adelante. Porque él verdaderamente quiere a su mujer y a su hija. Él quiere lo que quiere todo hombre normal. Una familia, una casa y un trabajo. No le pide más a la vida. Es simple, un poco austero, pero es real, es sincero. Sin embargo Cindy lo quiere todo y cuando se cansa de algo lo niega como si de una niña pequeña, a la que ya no le gusta la muñeca porque se ha quedado obsoleta respecto a las nuevas, se tratase. Igual ocurre con sus novios. Ahora Cindy se ha cansado de Dean. No me apetece decirlo, pero es verdad, la joven siempre fue un poco casquibana y ahora, pese a que es fiel a su marido, ya no le desea como en la etapa de su noviazgo. Quizá en parte porque ella nunca peleó. Dean se lo dio todo hecho. Y ahora la pareja lucha contra la apatía, contra las caras largas entre ellos y las miradas falsas de bien estar con su hija, a la única a la que miran con cariño. Salvo Dean, que en ningún momento pierde la ternura hacia ninguna de las dos. Esa entereza por seguir amando a lo que más quiere aún cuando la situación no es buena dice mucho del hombre que es. Su defecto es que últimamente bebe quizás en exceso, pero sin llegar a suponer un gran problema. Mientras que Cindy que ya no le aguanta más se lo hecha en cara pero sin llegar a exponer motivos de peso debido a esa cobardía y a esa desgana por no luchar por lo que debe, no por lo que quiere puesto que se la ve que no sabe verdaderamente lo que quiere. Dean, en uno de los intentos por recuperar a su mujer ve cómo ella se rebaja ante su marido y se emborracha más de la cuenta para permitirle tener relaciones. Dean así no quiere nada con Cindy, no es ella, está harto de tanto desprecio sin motivo alguno. 

   Esta historia que empezó bien para Dean y Cindy acaba mal. Acaba con el triunfo de la mentalidad imperante hoy en día. No con la victoria de la visión cristiana. Dean le llega a proponer a Cindy que recuerde la promesa que le hizo, “en lo bueno y en lo malo”, ahora están pasando por un momento malo y es Dean quien pide una segunda oportunidad, echándose la culpa encima, como si su mujer fuese la que estaba soportando una carga equivocada. Pero Cindy ya no aguanta más. No quiere pelear y eso hunde a su marido.

Lo mejor: Ryan Gosling y Michelle Williams (Gosling poco a poco demuestra que está capacitado para estar ya entre los más grandes del panorama actual. Michelle por su parte ya sabe lo que es codearse con las más grandes en varias ocasiones, Ryan sólo lo hizo una vez con Half Nelson, espero que este año repita con alguna de sus películas, se lo merece)

Lo peor: No termina de quedar claro porqué Cindy rompe con el novio y porqué no se lleva bien con su familia salvo su abuela.

Nota: 9 (quizás sea excesiva la nota y merezca entre un 7 y un 8, pero los temas que trata y la forma de llevarlos a cabo y darles ese hilo conductor hasta que la situación explota por la única vía me parece sobresaliente)

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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  1. plared dice:

    Una pelicula que me sorprendio, bastante entretenida y alejada del pasteleo habitual en este tipo de cine. Saludos

  2. Parece que Gosling, como bien señalas, está entrando en una dinámica de excelencia interpretativa. Muy recomendable su último trabajo, “Drive”.

    Me apunto Blue Valentine para el Nuevo Año.

    ¡Gracias por la crítica! ¡Muy exhaustiva!

    Fernando

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