Título: Los descendientes.

Director: Alexander Payne

Actores: George Clooney, Judy Greer, Shailene Woodley, Robert Foster y Matthew Lillard.

Año: 2011

País: USA

Duración: 110′

Género: Comedia/ Drama/ Familia

Cuando la vida te da un golpe por la vía del sufrimiento es difícil reponerse. Cuesta salir adelante. Alexander Payne (A propósito de Schmidt y Entre Copas -ambas más que recomendables) propone con Los Descendientes este tema. La premisa de la que arranca es un accidente de la madre que la deja en un coma terminal y la van a desconectar. Entonces, ¿qué ocurre? El padre de la familia, Matt King (George Clooney), tiene que comenzar a funcionar no sólo como padre sino como la madre. Ha de dejar de estar tan ocupado para comenzar a sacar a sus dos hijas adelante.

Qué curioso resulta que las personas no se preocupan nunca de lo que tienen hasta que lo pierden o ven que lo pueden perder. Payne en esta ocasión lo muestra de una forma muy natural. Con mucho humor, el cual choca en algunos momentos demasiado con la dureza de la historia -aunque creo que finalmente el director ha sabido compensar las formas (humor-drama) y ha dejado un filme bastante equilibrado.

¿Cómo un padre que es hombre de negocios que siempre está de aquí para allá puede cambiar su vida? Es complicado. A él mismo le cuesta mucho. Aún no es del todo consciente de lo que le viene encima. Siempre tiene la esperanza de que su mujer vaya a recobrar el conocimiento y abandone el coma. Aún con ello trata de sacar adelante a sus hijas. Es más, se apoya en ellas, y este hecho resulta muy curioso, puesto que pocas veces se ve en el cine que el sufrimiento se tome de semejante manera, uniendo a la familia ante la adversidad.  Es cierto también que este tema es sólo uno de los muchos temas que salen.

Por otro lado está la relación de los padres. No es la mejor que podrían tener. Se quieren sí, pero por circunstancias de la vida, la mujer engaña Matt con el hombre al que éste iba a venderle unas tierras (aunque no se conocían las partes del contrato). Quizás esta sea la historia menos creíble por como se lleva a cabo, pero es cierto que esta forma tan atípica de mostrarla también dice mucho y aporta grandes novedades.  Sobre todo porque Matt en cuanto su hija mayor le confiesa a su padre que su mujer le engañó decide buscarle por dos motivos: 1º Conocerle, ponerle cara al hombre que le había “arrebatado” a su mujer. 2º Para contarle el estado de su mujer y que, por favor, acudiera al hospital a despedirse de ella.

La tercera historia o subtrama que destacaría es la relación entre Matt y su suegro, y la que entabla también con el amigo/novio (pues no se sabe muy bien lo que es) de la hija mayor. El suegro siempre le recrimina que su hija está en esa situación por su culpa, por haber estado siempre de negocios y haber desatendido a la familia. Matt al principio se lo recrimina, luego tras admitir sus fallos, acepta parte de esa culpa, pero sabe que realmente el padre de la chica tiene que echarle la culpa a alguien, y el más cercano es Matt. Por otro lado está el amigo de la hija mayor, el soporte humorístico del filme. Un joven un tanto alocado, al que parece que la vida de los demás le importa más bien poco y que dice cosas sin haberlas pensado primero. Pero es, curiosamente, la persona que ayuda a Matt para darse cuenta de cómo ha de afrontar una pérdida inminente, pues él había perdido a su padre.

Todas estos temas los hila con maestría en su rueca el señor Payne, el cual demuestra que como director se está convirtiendo en uno de los más importantes y que como guionista es fantástico, pues consigue que el ritmo nunca decaiga. Cuando la historia pierde nivel llega el golpe de humor o dramático severo. Esto le erige a un nivel bastante alto de excelencia. Sin embargo, aún me falta algo en Payne. Le noto muy parecido a Wes Anderson (Viaje a Darjeeling), el humor siempre presente en historias cotidianas con muchos toques surrealistas por parte de Anderson. En este caso puede chocar que el marido vaya a buscar al amante de la mujer para decirle que su mujer se muere y que vaya a verla. Al menos es chocante. Pero también se puede ver desde la perspectiva de que realmente es lo que debe de hacer un hombre que realmente ama a su mujer. Y es que el largometraje no es otra cosa que una muestra de amor, de aceptación de cada persona y de lo que les viene a cada uno encima con la inminente pérdida.

Clooney brinda una excelente interpretación, muchos dicen, “es la de su vida”, tampoco nos pasemos, está fantástico y osaría a decir que él es quien saca adelante la película. De momento, los premios que ha obtenido la película son bastante merecidos, aunque para mi gusto no llega al sobresaliente la película. Se queda en un 8. Al final me quedé bastante frio. Me costó asimilar un poco todo lo que Payne quiso contarme. 

Lo mejor: Clooney y audacia del guión.

Lo peor: El amante (M. Lillard), flojito, muy flojito.

Nota: 8

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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