Título: Princesas

Director: Fernando León de Aranoa

Actores: Candela Peña y Micaela Névarez

Año: 2005

País: España

Duración: 113′

Género: Drama / Prostitución / Amistad

 

 

Cuarto largometraje del madrileño Fernando León de Aranoa y que esta vez nos cuenta la historia de amistad entre dos prostitutas que sólo buscan una cosa, dejar ese negocio y encontrar a alguien que les quiera. Pese a su oficio, tanto Caye (Peña)  como Zulema (Névarez) desean abandonar el mundo de la prostitución y encontrar a un hombre que las quiera, que las mime. Tienen ideales románticos, los cuales, los desarrollan en las conversaciones que tienen entre las dos:

“Esto de la prostitución es temporal, lo sabes ¿no?, por ello nunca hay que abandonar la pasión. La pasión es lo más importante ¿sabes?, debes hacerlo todo con pasión”, dice Caye a Zulema. “Yo quiero a un chico que me espere a la salida del trabajo. Así quiero que sea el hombre de mi vida”, continua. Con este pequeño detalle, simple, pues se conforma con poco, “que la esperen a la salida”, Caye está abriendo todos sus anhelos a su amiga. Pero aquí no queda la relación de amistad, pues ambas, pese a no ser personas demasiado elevadas culturalmente hablando, si que tratan temas interesantes como la existencia y a qué se debe la nostalgia. Temas que si no fuesen amigas, ellas, seguro no tratarían.

“¿Sabías que aquí el mar es muy importante, donde más?. No hay mar aquí, responde Zulema. Por eso, es dónde más se piensa en él. Las cosas no son importantes porque existan. Son importantes si se piensa en ellas, como tu hijo, que no está, pero que piensas en él cada día ¿a que sí?. Por eso existe, porque piensas en él. Mi madre lo dice siempre, que existimos porque alguien piensa en nosotros y no al revés”, le dice Caye a Zulema, a la que trata no sólo como una amiga sino también como un pupilo a quien enseñar valores, pero siempre desde la experiencia personal:

“¿Te da nostalgia?, pregunta Caye. ¿De qué? le responde Zulema. De todo, la comida… Un poco. ¿Es rara, no, la nostalgia? Porque tener nostalgia en sí no es malo. Eso es que te han pasado cosas buenas y las echas de menos. Yo por ejemplo no tengo nostalgia de nada, porque nunca me ha pasado nada tan bueno como para echarlo de menos. Eso sí que es una putada. ¿Se podrá tener nostalgia de algo que aún te ha pasado? Porque a mí, a veces me pasa. Me pasa que me imagino como van a ser las cosas. Con los chicos por ejemplo, o por la vida en general. Y luego me da pena de lo bonitas que iban a ser, porque iban a ser preciosas, en serio, preciosas, y luego cuando lo pienso me da nostalgia, porque iban a ser tan bonitas. Cuando me doy cuenta de que no han pasado y, a lo mejor, no pasan nunca, me pongo super triste. Pero es como una tristeza cuenta, como la fianza de cuando alquilas una casa pero con tristeza, que la pones por delante, porque total, sabes que la vas a acabar usando igual”.

Todas estas conversaciones, tan profundas, tan íntimas, ¿se podrían tener con alguien que no es amigo? Ciertamente dudo de que pueda suceder con tanta cercanía, pasión y apertura hacia el otro. Con estos ejemplos además, se muestra también para qué sirven los amigos y cuales son sus labores. Escuchar, aprender, abrirse (contar al otro lo que le preocupa), quererse, anhelar, reír y llorar juntos, ayudarse los unos a los otros… El propio León de Aranoa expresó su opinión acerca del hombre, más allá de la amistad, sino del hombre en contacto con el mundo: “El guion de todas las películas que he dirigido lo he escrito yo. Son historias que tenía en algún sitio y que quería contar. Me considero más un retratista que un paisajista. A mí me interesa mucho la persona, me parece que el ser humano es una materia prima maravillosa para un narrador porque allí está todo. El ser humano es un ‘bicho’ muy interesante, capaz de hacer lo mejor y lo peor y, a veces, incluso, en el mismo día”

Otro tema que se menciona casi de pasada y que no me gustaría que pasase desapercibido es la religión y la profesión que hace el director más que la protagonista de la película. Esto se ve cuando Caye le dice a Zulema:

“No creo mucho en Dios, ni soy muy muy religiosa ni nada. Mi madre sí lo es, yo no. Lo único que sí he pensado y, creo que lo peor no sería que no hubiese nada después de la muerte, lo peor sería que hubiese otra vida, que fuera como esta” Aquí es de vital importancia el gesto que tiene con ella Zulema, que le toma la mano para consolarla. El cual demuestra que ella sí es creyente, pero lo más importante de todo, es que Caye, no es que sea atea sino agnóstica. No tiene muy claro si cree o no. Sin embargo, sí parece que tenga cierta esperanza”.

En fin, muchos son los temas que se tratan. La amistad, la denuncia de la prostitución, la religión, el amor, el trabajo… Y todo contado con una sensibilidad que marca al espectador. Porque es muy difícil contar una historia de prostitutas sin caer en los clichés y en escenas subidas de tono sin necesidad de ellas, pero no es así en el caso de la obra de León de Aranoa, el cual muestra desde una perspectiva distinta a la acostumbrada a estas mujeres. La película gana, sobre todo, con el uso del humor negro que es característico en los filmes del director madrileño, del que ya dejó muestra brillante en Los lunes al sol en 2002. Aranoa es un director al que me gustaría ver haciendo comedia, creo que puede dar mucho juego y ser muy interesante. Y también, me encantaría que regresara a como era antes, y se deje de tanta denuncia social sobre mundo de sobra conocidos en documentales que prácticamente no aportan nada nuevo, que esas denuncias las haga en las películas, que es se le da mejor.

Por otro lado, Candela Peña y la debutante Micaela Névarez bordan unos papeles al ritmo de la música de Manu Chao y que a los tres les fueron reconocidos sus trabajos en los Goya con premios en sus categorías (actriz, actriz revelación, canción). Pero la película no la sacan adelante sólo las buenas interpretaciones de los actores, ni la música, también el excelente guión es clave. Esto demuestra la buena mano que tiene Aranoa tanto tras la cámara como a la hora de ponerse a escribir su obra. La película es recomendable por lo mismo que las anteriores comentadas, porque es cine de valores con mayúsculas. Porque hay amor, amistad, drama, humor… y porque no dejará al espectador indiferente.

Lo mejor: Los diálogos entre Caye y Zulema en el bar.

Lo peor: La escena en el baño del bar.

Nota: 8,5

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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