Título: El tren de la vida

Director: Radu Mihaileanu

Actores: Lionel Abelanski, Clément Harari, Michel Muller y Agathe de la Fontaine

Año: 1998

País: Rumanía / Francia

Duración: 103′

Género: Comedia / Nazismo / II Guerra Mundial / Religión

 

 

Soberbio segundo trabajo del director rumano Radu Mihaileanu tras la interesante Traidor en 1993.  Cambiando completamente de registro, el director afincado en Francia, nos trae una alocada comedia ambientada en la II Guerra Mundial y en la que nos cuenta las peripecias de un pueblo judío que decide poner rumbo a Rusia para huir del terror que estaban sembrando los alemanes.

La noticia se la lleva al líder del pueblo el loco del pueblo Schlomo, al cual, se le ocurre la brillante idea de huir de los alemanes en tren, haciendo que la mitad del pueblo haga de alemanes y la otra mitad de ellos mismos, de judíos, que son conducidos a un campo de concentración. Entonces comienza un problema, qué miembros harán de alemanes y cuáles no. Los habitantes se presentan a un casting y se realiza la selección. Pero siempre está en toda comunidad el que no se queda a gusto con ninguna decisión, y mucho menos si no es la que él pensaba. Entonces decide formar por su cuenta otro grupo, el de una pequeña facción de comunistas. Este miembro tratará de ir ganándose adeptos durante el peculiar viaje. Mientras tanto, el líder de la comunidad judía vela porque todo se realice de acuerdo a lo mandado por la Torá.

Esta comunidad avanza a golpe de pala y carbón en un tren de vapor por las vías de la Europa del centro-este rumbo a Moscú sorteando varios puestos fronterizos con presencia alemana. Pero los evaden con la presencia y las buenas actuaciones de los que se hacen pasar por nazis. Pero el culmen de lo absurdo, según se mire, pues tampoco es una tontería al 100% el plan de huída, es cuando la vía se ve cortada por otro pueblo, de gitanos, que también está huyendo de los nazis. Sus líderes deciden ir juntos a Moscú en el mismo tren con la misma estrategia. Pero entonces arranca una segunda parte en la que la religión está mucho más presente. Los gitanos siguen sus costumbres y los judíos siguen las suyas. Cada uno por separado, pero el uno frente al otro, en unas imágenes en las que el espectador no podrá parar de sonreír ni de ablandarse ante el buen trato que ofrece Mihaileanu hacia estos pueblos.

Como todo viaje “homérico” los pueblos llegan a sus destinos con diversidad de sinos para sus habitantes. Pero eso no es lo más importante, con lo que hay que quedarse es con la forma en la que se trata a la religión. Por fin, sin que sea una película religiosa, sale bien retratada. Algo de lo que hay que enorgullecerse y agradecer al director rumano. El cual, consigue que durante una hora y cuarenta minutos el espectador se ría a carcajadas de una situación que fue muy dura, la persecución nazi a los judíos.

Lo mejor: el humor absurdo.

Lo peor: Quizás la escena del final sea demasiado fuerte como para hacer humor con ella.

Nota: 9,5

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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