Título: Atrapados en Chernóbil

Director: Bradley Parkere

Actores: Jesse MacCartney, Olivia Taylor Dudley, Jonathan Sadowski, Ingrid Bols Berdal, Nathan Phillips, Devin Kelley, Dimitri Diatchenko

Año: 2012

País: USA

Duración: 90′

Género: Terror

 

 

Antonio Pineda Cabello.

Supongo que no esperarían, a la vista del título y del género en el que se enmarca la peli, encontrarse con algo que fuera a romper muchos moldes, pero lo cierto es que la premisa es interesantísima y morbosa al cien por cien, y de ella podría haberse extraído mucho más del puñado de gritos, carreras, golpes y Dios sabe qué tipo de monstruos en que se convierte el filme. A mí particularmente el tema de Chernóbil me atrae por todo lo que implica e implicó: errores insalvables de una Unión Soviética en horas bajas; héroes y villanos trabajando juntos para tratar de ocultar bajo la alfombra un cataclismo que radiaba la piel con la sensación de una tibia llovizna, destruyendo tejidos y órganos; y en tercer lugar, por lo que tiene de premonitorio, de Caja de Pandora.

La inconsciencia adolescente de seis tipos ya maduritos para tamaña estupidez les llevará  a visitar la ciudad de Pripyat, localidad ucraniana situada a la vera de la central nuclear cuyo reactor número cuatro saltara por los aires en abril de 1986. Capitaneados por un mastodóntico guía ucraniano se adentrarán en esta ciudad fantasma de la que pronto empezamos a sospechar, al ver que el río que linda con la ciudad alberga una especie de peces mutantes, como el de Los Simpsons pero versión macabra. Al quedar varada la vieja furgoneta en la que viajaban, la expedición se ve obligada a pasar la noche en el fantasmagórico pueblo donde, como ya presuponíamos, irán desapareciendo uno a uno a manos de los engendros que la radioactividad había creado.

La película, como lo que es, terror adolescente puro y duro, cumple su misión. Pero lo cierto es que no aporta nada nuevo. La narración no dista en absoluto de los cánones del terror norteamericano en el que un puñado de jóvenes, guiados por su osadía, acabarán cayendo como moscas mientras tratan de adivinar por dónde les vienen las tortas. Así, la película comparte semejanzas con multitud de títulos, aunque la deriva que toma bien se acerca a la saga Resident Evil.

Y como los guionistas tenían claro el público al que la película iba dirigida, el libreto obviamente no trasciende en ningún momento de lo previsible y lo banal. Incluso, sin ánimo de ser demasiado ortodoxo, la película es una fórmula frívola de rentabilizar desde Hollywood una tragedia cuyas dimensiones pueden atisbarse en el documental Chernóbil. La noche del fin del mundo, disponible en YouTube; una tragedia que un puñado de desgraciados tuvieron que sepultar bajo un sarcófago de hormigón disfrazados con petos de plomo que, tras acabar la faena, podían cortarse con tijeras.

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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