Kristian Matsson dejó su huella por tierras españolas en la sala joy eslava de la capital madrileña.

Adriana Esnaola.

El pasado 4 de octubre vino a Madrid el hombre más alto del mundo para contarnos historias. Bajo el cielo azul cobalto de las 20:00h de la tarde, se agrupaban ya algunas personas  frente  a la sala Joy Eslava de Madrid, en la calle Arenal, a escasos metros de la siempre joven Puerta del Sol. El concierto daría comienzo a las 21:00h, pero la apertura de puertas fue a las 20:00h.  Kristian Matsson, un artista de las frías tierras norteñas de Suecia, nos deleitó durante hora y media con algunos de sus temas más escuchados como Wont be Found, The Dreammer o The Gardener,  y temas nuevos de su último disco Leaving now de junio de 2012 como Leading now o Little Brother. Llegó al punto álgido con The King of Spain donde las voces de todos los españolitos coreaban con él, saltaban y aplaudían.

Fue natural, sencillo e íntimo. Su voz sonaba rasgadamente dulce, sumergiéndonos en su polvoriento y desconocido mundo. Cada canción le arrancaba una emoción, y allí, encima del escenario, vivió tanto -como cualquiera de nosotros- todos y cada uno de los minutos que duró el concierto.  Mientras cantaba, miraba fijamente a algunas personas de entre el público, lo cual llenaba de vida todas sus canciones.

Alex Ross crítico musical ha publicado un libro llamado Escucha esto, por muchos considerado continuación o ampliación de Ruido eterno su anterior publicación. En este último libro habla de cómo están cambiando muchas cosas en el ámbito musical. De cómo ha cambiado nuestra forma de escuchar música, ahora, con nuestros Ipods en modo aleatorio pasamos de un género a otro sin problemas, de una canción a otra en menos de un click, lo cual favorece el hecho de que estemos perdiendo concentración a la hora de escuchar música. Sin embargo hace referencia a que esto, no ha afectado sin embargo a los conciertos, donde todavía nos concentramos y donde todavía sabemos disfrutar sin la ansiedad de que acabe una canción para pasar a la siguiente.

Artistas como Kristian Matsson, son los que ayudan a que podamos seguir viviendo un concierto como una experiencia única por la que merece la pena pagar o esperar de pie el tiempo que haga falta.

En ese 4 de octubre todos compartimos una brecha en el tiempo, un momento en que los relojes fueron más despacio y disfrutamos con nuestros amigos del amor que despierta la música. Esperemos que este artista nos vuelva a visitar pronto, o al menos, nos sorprenda con nuevos temas que despierten en nosotros geniales sensaciones.

 

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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