Óscar de la Vega.

Hamlet nos cuenta la historia de un príncipe danés que después de ver al fantasma de su padre, trama una venganza contra el asesino de éste, su tío. La primera y mejor de las grandes tragedias de Shakespeare sigue el argumento típico de las tragedias isabelinas de venganza, pero es mucho más que una obra más de este periodo.

Hamlet se basa en una antigua historia danesa del siglo XII que llegó hasta el autor a través del cuentista francés Belleforest. En esta leyenda Shakespeare introduce dos circunstancias que hacen de ella un tanto particular. La primera es la existencia de una primera versión llamada comúnmente Ur-Hamlet escrita diez años antes, que algunos atribuyen a Thomas Kyd y otros al propio Shakespeare. La segunda, es el tinte personal que posee la obra, pues el hijo fallecido del escritor se llamaba Hamnet y además en las representaciones que se hacían en The Globe era el propio autor quien interperetaba al espectro. No era habitual que Shakesperare participase en la representación de sus obras) y solo se le conocen dos papeles seguros, uno de ellos el espectro del padre de Hamlet. Muchos han querido ver en estas circunstancias, unidas a que la extensión de la obra la hacía imposible de interpretar en su totalidad seguida (unos 4000 versos), que existen varias veriones de las mismas  y que por tanto Shakespeare continuó modificándola a lo largo de los años sugieren la obsesión del autor con la obra y la hacen la más personal. Hamlet representa de alguna manera la voluntad de Shakespeare ponderada.

El personaje de Shakespeare se caracteriza sobre todo por su carisma, personalidad e ingenio. No muestra rasgos simbólicos del cristianismo en ningún momento, ni siquiera en el acto más importante, la llegada de la muerte. Este carisma secular es bastante infrecuente en Shakespeare: Lear lo pierde casi al principio de la obra sin llegar a mostrarnada, Cleopatra lo convierte en narcisismo y Próspero está demasiado influenciado por la magia. El único que rivaliza con Hamlet en este aspecto es Falstaff, pero su afrenta a las virtudes canónicas hace que quede corrompido. Hamlet a su vez representa una versión moderna del hombre no vista hasta entonces. Se diferencia de los demás protagonistas “vengadores” en que introduce el tema de la Cuestión. Hamlet cuestiona  la creencia en fantasmas y  en el código de la venganza. Todo depende de la respuesta de Hamlet al espectro. Si hubiese rechazado al espectro, Polonio, Ofelia, Rosencratz, Guilenstern, Laertes, Claudio, Gertrud y el propio Hamlet no hubiesen muerto. Por lo tanto, Hamlet en sí es la propia cuestión de la tragedia. Hamlet introduce al tema dela  venganza la conciencia y responsabilidad. Es consciente de lo que el espectro le pide y por tanto quiere estar seguro de ello y para eso organiza la escena del teatro. El protagonista interioriza todo el conflicto de la obra, y esta interioridad es a su vez una forma de libertad. Hamlet es un conjunto de contrastes y ambivalencias. El príncipe lo cuestiona a su vez todo excepto la venganza, aunque no muestra ningún entusiasmo con ella. Conscientemente acepta la venganza, y a su vez reflexiona sobre ella. En él las actitudes y juicios contrarios coexisten sin que por ello la obra ni el personaje pierdan coherencia.

El ingenio lo muestra en los cuatro primeros actos y su personalidad en el quinto. Nunca estamos seguros de cuando está actuando como el propio Hamlet, cuando su locura o cuando la está fingiendo. Nunca está consagrado a una misión o postura. El Hamlet de los cuatro primeros actos es muy diferente al que vuelve del viaje. Este último parece que pierde todo su objetivo y se nos muestra como el nihilista prototipo (No hay nada malo o bueno, el pensamiento decide tal).

Hamlet, pragmáticamente, tiene muchas de las características de los villanos: impulsos asesinos, nihilismo y es manipulador. Pero la diferencia es que en él destaca sobre todo la conciencia. Es un filósofo que además reflexiona sobre lo que hace y lo que piensa. A diferencia de Macbeth, Yago o  Edmund es como el moderno héroe-villano. Hasta el último acto muestra amor por su padre, pero no siente remordimiento alguno por el resto de las muertes y se muestra totalmente indiferente ante las que son directamente responsabilidad suya, solo salva a Horacio de su suicidio, no por afecto, sino para que cuente a todos su historia. Consigue en el último acto, en el que supuestamente tiene que culminar su venganza, cambiar totalmente el registro de la obra, hace que todo parezca una sátira de la tragedia.

Así el autor consigue que la ambivalencia que ha dado al Hamlet personaje en toda la obra se lleve también a la propia obra Hamlet. Es todo y nada a la vez. No es ni tragedia, ni sátira, ni drama. La grandeza de Hamlet, y por lo que nunca será superada, es que es todo a la vez

CA00014412

Título: Hamlet

Autor: William Shakespeare.

Editorial: Cátedra

Año: 2005 (Edición) – 1605 (obra)

Páginas: 720.

Precio: 12 €

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

Un comentario »

  1. GEEHE dice:

    Interesante. Desde luego Shakespeare consigue con Hamlet una gran reinvención del conflicto de matar o no a la madre, que claramente toma de Orestes, protagonista de la Orestiada de Esquilo. Un ejemplo perfecto para demostrar que el 85% de las tramas maestras de la literatura, incluyencdo las que parecen originales del teatro isabelino, proceden en última instancia de los griegos.

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