360 cartelTítulo: 360. Juego de destinos (360).

Director: Fernando Meirelles.

Reparto: Lucía Siposová, Gabriela Marcinkova, Johannes Krischm Danica Jurcová, Jude Law, Rachel Weisz, Anthony Hopkins, María Flor, Ben Foster.

Año: 2011.

País: Reino Unido, Austria, Francia y Brasil.

Duración: 110′

Género: Romance /Infidelidad / Historias cruzadas.

Distribuye: Vértigo films

 

Germán Esteban Espinosa

Estamos ante una película compleja, tanto por su barroquismo narrativo como por su complejidad argumental, debido a la suma de múltiples historias que se conectan unas con otras, aunque la mayoría quedan sin conclusión satisfactoria.

Fernando Meirelles, director de A ciegas (2008) y El jardinero fiel (2005), dirige una producción coral en la que participan numerosos equipos de realización, uno por cada país, lo que llama poderosamente la atención, por la complicada tarea que ha llevado a cabo dicho realizador. Esta división de trabajo explica su la lenta difusión y el retraso de dos años con el que ha llegado a nuestro país. Los diversos ambientes y la amalgama de idiomas provocan que esta producción cinematográfica sea rica en matices, y justifican sus excesos compositivos, de los que se abusa hasta la náusea.

360 junta diversas historias sobre el amor y sus consecuencias, tanto positivas como negativas. Se mezcla la dura vida de una prostituta de lujo y su hermana, con los quehaceres de un matrimonio infiel, mientras un guardaespaldas mafioso tiene problemas con su mujer y un dentista musulmán vive obsesionado por una mujer casada. Si a esto le añadimos el conflicto de un padre ofuscado con la desaparición de su hija; una chica que vuelve a su tierra natal, Brasil, porque su novio le engaña con la esposa de un matrimonio infeliz; y un agresor sexual que viaja en libertad desde la cárcel hasta un centro de reinserción, tendremos la perfecta historia coral.

360 Agresor

Es una película ideal para diseccionarla en una clase de narrativa audiovisual, porque utiliza todas las transiciones entre planos y todas las elipsis sin cortes habidas y por haber. Desde los clásicos barridos y fundidos para cambiar de escenario, hasta imágenes tan sorprendentes como partir de la imagen de un avión despegando, y fundirla encadenadamente con la escena de un psiquiatra, en la que aún se ve al avión, translúcido, volar por detrás de la cabeza del personaje retratado, hasta desaparecer por la izquierda de la escena.

Posee otras elipsis la mar de interesantes, como la plasmación del transcurso de una noche con un simple cambio de luz en el interior de una casa; o un momento deliciosamente abstracto en la autopista, en el que las luces se alargan y sustituyen al metraje, dibujando líneas de color que recuerdan a los intentos plásticos de Walter Ruttman y su Absolut Film, desarrollado en la Alemania de Weimar.

El trabajo actoral está correctamente desarrollado. No obstante, las tablas se notan, y  cuando hace su aparición el veterano actor Anthony Hopkins, solo María Flor es capaz de dar la talla. Es un placer visual. Hopkins controla impecablemente todos sus movimientos y gestos faciales. Sabe cuando sonreír, respirar, arquear las cejas, dudar,… Conoce bien los tiempos y la entonación. Es un auténtico gozo verle actuar, más aún después de observar a un Jude Law algo incómodo en su papel de marido aburrido y rutinario. Destacan también las actrices, especialmente las eslovacas, que protagonizan la primera y última de las historia.

360 Hopkins

La música es otro elemento fuerte de la cinta, con una variedad tan enorme como la cantidad de recursos visuales empleados, pero con una fuerte presencia de sonidos latinos como la salsa. Se emplea tanto para transiciones como para introducirse activamente en la trama mediante la melodía del móvil del protagonista del último segmento argumental de la cinta, que ayuda a cerrar la película de un modo circular.

Es la producción cinematográfica más indicada para los amantes del derroche formal y los complicados montajes cinematográficos, que no necesitan un final cerrado para satisfacer sus expectativas. Si no, el espectador no disfrutará del filme, se aburrirá de tanto truco visual, y quedará insatisfecho por las subtramas inconclusas.

Lo Mejor: Anthony Hopkins y el tramo argumental del aeropuerto.

Lo Peor: Muchos segmentos argumentales sin conclusión determinada.

Nota: 8

360 matrimonio rutinario

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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