Lo que el día debe a la noche cartel poster España estrenosTítulo: Lo que el día debe a la noche.

Director: Alexandre Arcady.

Actores: Nora Arnezeder, Fu’ad Aït Aattou, Mathias Van Khache, Anne Parillaud, Nicolas Giraud, Mohamed Fellag, Vincent Pérez, Olivier Barthelemy,

Año: 2012.

País: Francia.

Duración: 162′.

Género: Romántica. Obra Maestra,

Distribuye:  aContracorriente Films.

 

Germán Esteban Espinosa.

Esta película es un punto de inflexión en el verano. Pocos preestrenos me han emocionado tanto (y discúlpenme que utilice unos segundos la primera persona del singular) como éste, hasta el punto de darme vergüenza salir a la calle por el torrente emocional que recorría mi alma, de modo que al abandonar la sala e ir andando a mi casa, tuve que ponerme gafas de sol pese a que el día estuviera lluvioso, y taparme la cara con la mano para que no me miraran raro, pues cada vez que reflexionaba sobre la cinta, volvía a sufrir un torrente de sentimientos.

Lo que el día debe a la noche confirma una vez más la excelencia indiscutible del cine francés, muy superior al nuestro, y a veces incluso al todopoderoso Hollywood. Es un largometraje que dura sus 2 horas y 40 minutos, pero que te llena de tal forma que disfrutas desde el principio y la mente se te sumerge en la pasión desatada del argumento, fantásticamente ambientado en la Argelia colonial, desde la Segunda Guerra Mundial hasta su independencia.

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En ese trasfondo se desarrolla la historia de Younés y los giros que le da la vida. Al verla no se puede evitar pensar en Esplendor en la Hierba (1962), demoledora película de Elia Kazan y el mayor ataque al puritanismo y la hipocresía sexual que se ha hecho nunca. Al igual que el clásico protagonizado por Warren Beatty y Natalie Wood, Lo que el día debe a la noche te introduce la mano en las entrañas, escarba en tus vísceras hasta dar con tu alma, la revuelve y hace que experimentes una catarsis espiritual demoledora. Se combinan los sentimientos de alegría con los de honda tristeza y con reflexiones sobre el sentido de la vida y la imposibilidad de remendar los errores pasados.

Mezcla amor, erotismo, amistad, guerra, música y nostalgia. Es una obra maestra compleja y perfectamente llevada a cabo, con un estilo formal impecable. Posee una fotografía capaz de transmitir esa luz especial del paisaje africano, una iluminación llena de tonos cálidos, refrescados por la omnipresencia del mar y la playa. La música diegética salpicará la trama de numerosos temas clásicos españoles, como el “Quizás, quizás, quizás”. Además, los más atentos descubrirán el gran uso que hace de la música narradora en dos momentos de la película, en los que utiliza un leit motiv característico para anunciar que el acto que comete nuestro protagonista tendrá funestas consecuencias tanto para él como para los que le rodean.

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El amor está muy bien tratado, pero la amistad requiere un auténtico elogio. Lo primero de todo es la manera en la que surge el vínculo entre los amigos y la forma tan simple y maravillosa de elipsar 10 años en 2 segundos sin aparentemente cambiar de plano. Lo segundo, la personalidad bien definida de todos los integrantes, y la forma tan maravillosa con la que el director une el presente con el pasado a través de la semejanza entre el hijo de uno de los amigos de la infancia y su progenitor. Aquí destaca el carisma y la humildad que destila el personaje encarnado por Mathias Van Khache, en un papel nada sencillo que aporta otra pieza más a la complejidad del argumento.

La protagonista, Nora Arnezeder, es espectacular. Muestra en todo momento una belleza contenida a la vez que desbocada, un símbolo de la felicidad al alcance de la mano, un signo de lo que pudo haber sido. Su boca sensual y sus ojos son suficientes para expresar el profundo sentimiento que la embarga, y la fuerte carga psicológica que posee su personaje. Confirma la calidad y sensualidad que mostró en su breve pero importante papel en otra de las mejores películas del año, incomprensiblemente apartada de los Óscars, El Ladrón de Palabras. Él, el actor que da vida a Younés, es bueno; pese a que den ganas de pegarle una paliza.

Lo mejor es que pese a ser emotiva, no es patética, ni induce al llanto durante largos minutos, sino que explota al final, como un orgasmo, en un clímax absolutamente perfecto, con el uso de transparencias y rótulos, así como de espejismos y música fuertemente empática.

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Es una cinta que da para reflexionar profundamente sobre la vida; sobre las decisiones que tomamos y cómo afectan a nuestro futuro. Es un canto de esperanza para salvarnos y disfrutar del don de la existencia. Un aviso para aquellos que ciegan sus sentimientos por cualquier estupidez racional, para que rompan el velo que cubre sus ojos y vean la luz de la verdad que tienen delante, y sean felices. Es la película del verano.

Lo Mejor: Su forma y su fondo y la catarsis espiritual que desata en el espectador.

Lo Peor: Puede que no se estrene en las provincias pequeñas, pese a ser una gran producción francesa. Y es una pena, porque es de las mejores películas de la temporada.

Nota: 10

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Acerca de jorgevf88

Me gusta el cine, el teatro, la literatura, los deportes, la música desde Abba a ZZtop. Busco la verdad constantemente.

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